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Qué hacer en Malasaña: guía del barrio sin postureo

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13 de septiembre de 202612 min de lectura
Qué hacer en Malasaña: guía del barrio sin postureo

Busca "qué hacer en Malasaña" y te saldrán veinte artículos con la misma lista: tres bares de vermú, dos tiendas vintage, un mural, la Plaza del Dos de Mayo y un párrafo sobre la Movida escrito por alguien que no había nacido.

La lista no está mal. Es que se queda en la última capa de pintura. Malasaña es un barrio de capas, con direcciones concretas, placas que casi nadie lee y algún mito que las guías copian sin comprobar. Este post va capa por capa, desmonta una leyenda muy repetida sobre Goya y termina con una ruta de dos horas que acaba en una taberna de 1892.

Es el segundo de nuestra serie de barrios, después del Barrio de las Letras.


Cómo orientarse: Malasaña no existe (oficialmente)

Empecemos por lo raro: en el callejero oficial no hay ningún barrio llamado Malasaña. Administrativamente esto es el barrio de Universidad, distrito Centro. Malasaña es un nombre popular, y bastante reciente.

El barrio es el cuadrado entre Fuencarral (este), San Bernardo (oeste), Carranza (norte) y Gran Vía (sur). Metro: Tribunal (líneas 1 y 10) te deja en el centro exacto; Bilbao (1 y 4) por el norte, Noviciado (2) por el suroeste.

Tres nombres para el mismo sitio

  • El Refugio. Por el hospital para portugueses que Felipe III y Margarita de Austria fundaron a principios del XVII en la Corredera de San Pablo. Fue la referencia para nombrar lo que se construía alrededor.
  • Barrio de Maravillas. Por el convento de carmelitas de Nuestra Señora de las Maravillas: la leyenda dice que las monjas encontraron una imagen del Niño Jesús entre flores de maravilla (caléndulas) en el huerto. Así se llamó el barrio tres siglos, y así lo llama aún la gente mayor.
  • Malasaña. La calle lleva oficialmente el nombre de Manuela Malasaña desde 1961, y el nombre saltó de la calle al barrio entero en los años 80, con la Movida. Es decir: el barrio se llama así por una chica de 17 años que murió en 1808, pero solo desde hace cuarenta y pocos años.

Capa 1: qué pasó en Malasaña el 2 de mayo de 1808

Donde hoy está la Plaza del Dos de Mayo estaba el Parque de Artillería de Monteleón. El 2 de mayo de 1808, los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde desobedecieron la orden de no resistir y abrieron el cuartel a los vecinos que venían a por fusiles. Murieron los dos. El arco de piedra del centro de la plaza es lo único que queda de la puerta del cuartel; la plaza se abrió en 1868-1869 al derribar el resto, y el grupo escultórico de Antonio Solá (Roma, 1822) llegó aquí en 1932, después de pasar por el Prado, el Retiro y Moncloa.

La costurera de 17 años

Manuela Malasaña Oñoro nació en Madrid en 1791 y trabajaba de bordadora. Vivía en un cuarto piso de la calle de San Andrés, 18, a una manzana de la plaza. Tenía 17 años, no 15 como dicen muchas guías.

Hay dos versiones de su muerte, y las dos se cuentan como ciertas:

  1. Que murió el 2 de mayo llevando munición a su padre, que disparaba desde el cuartel. Es la versión del cuadro de Eugenio Álvarez Dumont de 1887.
  2. Que una patrulla francesa la detuvo el día 3, al volver del taller, y la fusiló por llevar unas tijeras, que contaban como arma.

Ningún documento lo zanja. Lo que sí es un hecho es la ironía: su padre se llamaba Jean Malesange, panadero francés, y el apellido se castellanizó. La chica que da nombre al barrio más castizo de Madrid era hija de un francés.

Las otras placas que nadie lee

El Ayuntamiento tituló un artículo "Malasaña, el barrio de las mujeres" y cuenta 58 mujeres entre los muertos de aquel día; otros historiadores dan cifras más bajas. El barrio las recuerda en placas del Plan Memoria de Madrid que están a la altura de los ojos y que la gente pasa sin ver.

QuiénDónde está la placaQué pasó
Manuela Malasaña, 17 añosCalle de San Andrés, 18Bordadora. Murió el 2 o el 3 de mayo, según la versión
Benita Pastrana, 17 añosCalle de San Andrés, 16Defendió el cañón del teniente Ruiz hasta caer herida de muerte
Clara del Rey, 47 añosCalle de VelardeMurió de metralla llevando munición, junto a su marido y sus tres hijos

Y una parada que casi nadie hace: la iglesia de las Maravillas (calle del Dos de Mayo, 11), lo único que quedó del convento. Aquel día las monjas la convirtieron en hospital de campaña y curaron a heridos de los dos bandos.


Capa 2: el siglo XIX que las guías se saltan

El museo gratis con la mejor maqueta de Madrid

El Museo de Historia de Madrid (Fuencarral, 78) ocupa el antiguo Hospicio, con una portada barroca de Pedro de Ribera que la gente fotografía sin entrar. Es gratuito, abre de martes a domingo de 10:00 a 20:00 (19:00 en verano), y su pieza estrella es la maqueta de Madrid de León Gil de Palacio (1830): la ciudad entera antes de la Gran Vía. Tras años de restauración se expone desde agosto de 2025 en la planta -1. Busca en ella el cuartel de Monteleón, todavía en pie.

El crimen de la calle Fuencarral

Fuencarral, 109, segundo izquierda. El 2 de julio de 1888 apareció muerta Luciana Borcino, apuñalada y rociada con petróleo; al lado dormían, narcotizados, su criada Higinia Balaguer y el perro. Fue el primer juicio mediático de España —Galdós lo cubrió como cronista— e Higinia acabó ejecutada a garrote vil el 19 de julio de 1890 ante veinte mil personas: la última ejecución pública en España. Proclamó su inocencia hasta el final.

Un pez de piedra y 25 monjas endemoniadas

En la calle del Pez, 24, esquina con Marqués de Santa Ana, hay un pez tallado en la fachada. La leyenda: un estanque que se secó en unas obras, una niña, Blanca Coronel, que intentó salvar al último pez en una pecera, y un padre que lo mandó tallar en piedra para consolarla. Blanca acabó de monja en el convento de San Plácido, a dos minutos, donde en 1628 veinticinco monjas de clausura sufrieron lo que la Inquisición llamó una posesión colectiva. El convento sigue ahí, con las monjas dentro.


Capa 3: la Movida en Malasaña, con direcciones reales

Este es el tramo donde más se inventa. Vamos a lo comprobable.

  • El Penta (Palma, 4). Abrió en 1976 y es el bar de La chica de ayer. La placa metálica de la puerta estuvo ahí desde 1976 hasta que la robaron en 1989; apareció en 2020 y ahora está dentro.
  • La Vía Láctea (Velarde, 18). Abrió en julio de 1979 en una antigua carbonería, con murales de Costus. Sigue abierta.
  • Café Comercial (Glorieta de Bilbao). Fundado el 21 de marzo de 1887, el café más antiguo de Madrid. Cerró en julio de 2015 y reabrió en marzo de 2017 con los espejos y las columnas de siempre.
  • Rock-Ola no estaba en Malasaña. Lo repiten mil artículos, y no: la sala más famosa de la Movida estaba en Padre Xifré, 5, en Prosperidad. Abrió en 1981 y cerró en marzo de 1985, tras una pelea entre mods y rockers en la que murió un chaval de 17 años.
  • Conde Duque. Cuartel de Guardias de Corps (Pedro de Ribera, 1717-1730). Hoy es centro cultural y su patio es el mejor sitio del barrio para sentarse en silencio.

Capa 4: el Malasaña de ahora, sin filtro

La honestidad que les falta a las guías: Fuencarral es una calle de cadenas. Sirve para comprar, no para conocer el barrio. Y el sábado por la noche, San Vicente Ferrer y la plaza son una cola de veinteañeros que no tiene nada que ver con 1984.

Lo que sí funciona: Espíritu Santo y Pez entre semana por la tarde (tiendas pequeñas, librerías, cafés donde aún se puede hablar); el Mercado de San Ildefonso (Fuencarral, 57), el primer mercado de street food de Madrid (2014), que resuelve comer en grupo sin discutir; y la plaza un domingo por la mañana, cuando es de los vecinos.

Precios de referencia (2026): caña en una taberna de calle secundaria, 2,50-3,50 EUR; en las terrazas de la plaza, más. Vermú de grifo, unos 3 EUR.


El mito de Goya en la Ardosa (y dónde estuvo Goya de verdad)

La Bodega de la Ardosa (Colón, 13) es probablemente el mejor bar del barrio. Pero circula una leyenda que conviene mirar con calendario en mano: que Goya venía aquí a tomarse un aguardiente y a dibujar.

Los números no cuadran. Goya murió en Burdeos en 1828. La Ardosa la fundó Rafael Fernández en 1892, como cadena de bodegas para vender el vino de sus viñas de La Ardosa, en Toledo. Sesenta y cuatro años de diferencia.

Lo que sí es verdad, y es mejor que la leyenda: el 6 de febrero de 1799 el Diario de Madrid anunció que se ponían a la venta las ochenta estampas de Los Caprichos, a 320 reales, en una tienda de perfumes y licores de la calle del Desengaño, en la casa donde vivía Goya. Es decir, Goya vendía sus grabados más ácidos desde una licorería a diez minutos a pie de la Ardosa, y los retiró a las dos semanas por miedo a la Inquisición. Goya sí tuvo que ver con los licores del barrio; solo que no en esta barra. La Ardosa lo sabe: por eso tiene reproducciones de los Caprichos en las paredes.

Nada de esto quita para que vayas: azulejos de principios del XX, vermú de grifo, una tortilla poco cuajada de las mejores de Madrid, y una regla de la casa: al salón del fondo se llega agachándose y pasando por debajo de la barra. Abre de 8:30 a 2:00 entre semana.


Ruta de 2 horas por Malasaña, capa a capa

Sale de Tribunal y acaba en la Ardosa. Pensada para una tarde entre semana; en fin de semana, empieza a las 11:00.

MinParadaDirecciónCapa
0Museo de Historia (portada y maqueta de 1830)Fuencarral, 78XIX
30Escenario del crimen de 1888Fuencarral, 109XIX
40Café Comercial, un café en barraGlorieta de BilbaoMovida
55Placas de Manuela y BenitaSan Andrés, 16 y 181808
60Arco de Monteleón e iglesia de las MaravillasPlaza del Dos de Mayo1808
70La Vía LácteaVelarde, 18Movida
80El PentaPalma, 4Movida
100El pez de piedra y San PlácidoPez, 24XVII
120Bodega de la ArdosaColón, 131892

Todo son tramos de dos a cinco minutos.


Cómo recorrerlo: por libre o jugando

Por libre, con esta guía. Coste: 0 EUR más la Ardosa. Contra: te plantas delante de Fuencarral 109 y nada lo indica; las historias hay que traerlas puestas.

Jugando. Es lo nuestro: recorridos que van en tu móvil, se activan al llegar a cada punto y empiezan cuando tú quieres. Por Malasaña tenemos dos, muy distintos:

Rebobina Malasaña — misterio, 90 minutos, dificultad media. Ficción sobre el barrio real: Madrid, 1984, la cinta de una emisora pirata que se corta a mitad de frase, y seis paradas —del Café Comercial a Conde Duque— donde el móvil "rebobina" cada fachada a los años 80 con una foto. Si la Movida te pilla de lejos, este.

Misterio en Malasaña: Ecos de Sangre — misterio, 90 minutos. La capa oscura: seis historias reales de crímenes, posesiones y fantasmas bajo los adoquines del barrio, desde la casa con más asesinatos por metro cuadrado hasta el teatro donde una actriz se niega a abandonar el escenario. Va mejor al caer la tarde.

Y si lo tuyo es acabar en una barra, De Taberna en Taberna (75 minutos) recorre los bares centenarios del centro que sobrevivieron a todo.


Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo necesito para ver Malasaña? Dos horas para la ruta de arriba, tres si entras al Museo de Historia, una tarde si te sientas en la Ardosa.

¿Cuál es la mejor hora para ir? Entre semana, de 17:00 a 21:00: ves las placas con luz, el museo está abierto y llegas a la Ardosa antes de la hora punta. El domingo por la mañana la plaza es otro sitio.

¿Merece la pena con niños? Más de lo que parece: la plaza tiene zona de juegos, buscar el cuartel en la maqueta de 1830 es un juego en sí y el pez de piedra funciona como caza del tesoro.


Un barrio que se lee mejor que se bebe

Malasaña es agradable aunque no sepas nada, y por eso mucha gente se queda en la superficie. Vermú, mural, foto en la plaza y a casa.

El barrio de verdad está a la altura de los ojos: en una placa que dice que en ese portal vivía una bordadora de 17 años, en un segundo izquierda de Fuencarral donde nació la prensa de sucesos, en una licorería de Desengaño desde la que Goya vendió sus grabados durante catorce días.

Nada de eso está señalizado. Está en las historias, y las historias hay que traerlas puestas. Por eso hacemos recorridos que se activan en tu móvil al llegar a cada punto, sin grupo, sin horario y sin nadie a quien esperar.

Malasaña se cruza en quince minutos. Bien contado, da para una tarde que empieza en 1808 y acaba en 1892.

Explora Malasaña a tu ritmo

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